Ohh, pero... ¿por qué tengo que lamentarme por tu ausencia? Es cierto. Estás, pero no precisamente mí
¿Por qué debo conformarme sin sentir tu escencia? Ya lo sé; porque yo no existo para ti.
¿Por qué mi almohada se llena de lágrimas todas las noches de mi existencia? Es por ti, es por ti. Porque me duele tener que estar así, queriendote fuertemente desde aquí, mientras que tú no sabes nada de mí...